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domingo, 2 de agosto de 2009

Una de física




Hace ya algún tiempo escuché a un reconocido periodista de Córdoba (con llegada nacional) tratar de explicar la supervivencia de una criatura que fue baleada en el vientre materno en función de la cercanía a la que fue efectuado el disparo.


Por alguna extraña razón este periodista concideraba beneficioso que el disparo haya sido efectuado "quemarropa" ya que, según él: "la bala no alcanzó a tomar velocidad"; esto es una barbaridad y voy a explicar detalladamente la física de un disparo de pistola.


El cuadro inicial es la bala en reposo en la recámara del arma, se detona el fulminante (sustancia química que produce una chispa con el golpe del percutor) alojado en la parte posterior de la vaina, la pólvora combustiona violentamente generando gases (me ahorro los comentarios sobre cinética química); estos gases provocan varios efectos casi simultáneos: el primero es sellar la recámara debido al aumento del diámetro de la vaina y evitando así que los gases retrocedan; el segundo es desprender el proyectil de la vaina y con su expansión impulsarlo a lo largo del cañon del arma, con esta descripción ya deben imaginarse lo que sigue.


No hay manera de que una vez que el proyectil abandona el cañon "algo" lo siga empujando, dicho de otro modo; los gases aceleran el proyectil en la medida en que el cañon del arma guía su expansión hacia adelante, una vez que el proyectil deja atrás la boca del cañon del arma todo lo que hace es desacelerar porque los gases son liberados al medio ambiente. La velocidad instantánea en la boca del arma se llama en física "velocidad inicial del proyectil" y es la mayor que éste puede alcanzar.


Lo que pasa después (o casi en simultáneo) es que por el principio de "acción y reacción" la vaina provoca el retroceso de la corredera de la pistola que con ayuda de un dispositivo, el "extractor", la desaloja de la recámara y es empujada hacia afuera por una nueva bala que asciende gracias al mecanismo del cargador; posteriormente el resorte de la corredera invierte el movimiento provocando que ésta se cierre quitando la bala del cargador y alojándola en la recámara.


En cuanto al proyectil; después de ser disparado sigue una trayectoria parabólica en lo que en física se llama "tiro oblícuo", que es una combinación del "tiro vertical" y el M.R.U (movimiento rectilíneo uniforme).

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Realidades



Caminaba de un lado al otro del recinto, se encontraba en la parte central de su exposición.
¿Qué pasaría si fuéramos parte de un universo inmensamente mayor al que conocemos?- Decía, enfáticamente -Puede ser que en este mismo momento a nuestro alrededor se estén dando acontecimientos fuera de nuestro control, cosas tan sobre dimensionadas que no podamos verlas, imaginen si no fuéramos en realidad la especie más evolucionada, si existieran seres superiores a nosotros.
Sus alumnos lo miraban con evidente escepticismo, entendían perfectamente el concepto, pero lo creían improbable, el mundo era lo que ellos conocían, todo lo demás era una mera concepción filosófica, la realidad era individuos trabajando todos los días, divididos por clases sociales de las cuales es imposible escapar. Lo que oían era para ellos un lujo que se daban los intelectuales, el escape a una realidad que golpeaba con crudeza.
Es lógico pensar y sólo como una muy descabellada hipótesis -dijo uno de los alumnos en actitud desafiante- que si existiera tal especie intentaría esclavizarnos abiertamente, ¿qué los detendría en conseguir tal beneficio?
Es que quizá ya lo estén haciendo e inclusive somos tan limitados que ni eso somos capaces de advertir. –dijo el profesor extendiéndose en lo que a sus oyentes ya les parecía un verdadero disparate.
Profesor, ¿no le parece que ya sobrepasó los límites del sentido común?- interrumpió una alumna. -una cosa es gozar de un ejercicio intelectual imaginándonos parte de un mundo que desconocemos en su totalidad, inclusive puedo hacer el esfuerzo de imaginar tales seres superiores, pero otra muy distinta es considerar posible que nos estén explotando sin que lo advirtiéramos, me parece que ya es como demasiado.
Bueno –dijo el profesor bastante ofuscado- la clase ha terminado, es obvio que hoy no tienen ganas de pensar, espero que mañana estén más predispuestos y sean un poco menos negativos. Recuerden que no todo en la vida es acarrear polen.

Fin